La llamada de… Erri de Luca

Erri De Luca tardó muchos años en advertir que su dormitorio era en verdad la biblioteca de su padre. La casa donde se crio tenía solo dos habitaciones y, antes de que él naciera, su padre usaba la segunda para almacenar los libros de historia que tanto le gustaban: los que contaban el derrumbe del siglo en marcha. Entonces llegó el pequeño Erri y, a falta de otras dependencias, los instalaron en la biblioteca.

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