Mirando un lago
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Uno contempla por primera vez ciertos paisajes como si los conociera desde siempre. Me asomo al Lemán desde la baranda del Pont du Mont-Blanc y las aguas mansas que se pierden en el horizonte, el géiser artificial del Jet d’Eau que intenta en vano salpicar las nubes, las embarcaciones para turistas que aguardan en las dársenas la llegada de los primeros viajeros, revisten el aire hospitalario de los lugares concebidos para acompañar y no para epatar.






























































