Otro cielo (ESPASAesPOESÍA), de Hasier Larretxea, despliega rotundos poemas de un poderoso imaginario espiritual y rural a través de la herencia que van dejando los antepasados, los desaparecidos, los olvidados, los insumisos, los huidos… Además, incluye prosas poéticas que retratan la infancia y la vejez en soledad en la aldea y ese imaginario del olvido que atraviesa todo el libro. Y también poemas más breves, cercanos al aforismo, en los que se abordan temas centrales de la poesía e inquietudes personales como el miedo, el silencio, el vacío, las herencias, el terruño y el paisaje, para cerrar con una profunda reflexión poética.
Zenda reproduce a continuación 5 poemas de Otro cielo de Hasier Larretxea.
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I
La infancia eran aquellos partidos de pelota en el es
pacio convertido en garaje. Sorteábamos ladrillos,
barrotes de metal, carretillas. La presencia de los res
tos, de todo aquello que nos esperaría con la edad
adulta; el polvo de la obra, sacos y más sacos apila
dos. En ese lugar donde nos prometieron un parque
infantil no creció más que maleza entre el material de
construcción abandonado.
II
Pronto aprendimos que la palabra se diluye con la
misma fragilidad de aquellos juegos de la infancia.
Cuando el balón caía al prado había que sortear la
alambrada. Las cicatrices fueron moldeando los pre
fijos en las tardes en las que las miradas resguardaron
su campo de visión detrás de los bordados de las cortinas.
III
Corríamos para ver quién era el más rápido con las
tareas asignadas. Ortografía, caligrafía, sumas y res
tas. Con los años, perdiste el interés en el aprendiza
je. La tarea llegaba con manchones de aceite, de chis
torra o de chocolate. Pronto aprenderíamos que la
vida se parecería a aquellas primeras incursiones que
hacíamos monte abajo con cualquier cosa que nos
sirviera para deslizarnos sobre la nieve. Quisimos ir
tan rápido que el impacto contra la pared hizo que
nos arrastráramos al otro lado, al borde del riachuelo.
Las caídas nos han ido dejando diferentes restos sobre
la piel. Las huellas imborrables de la infancia.
IV
No parábamos de cantar y de saltar nada más salir de
clase. Cada día temíamos los ladridos desatados del
perro. Que se liberara de la cadena que lo sujetaba y
nos mordiera. No hubo día que no nos ladrara al
pasar por delante. Su hocico llegaba hasta centíme
tros de nuestro paso del camino que nos llevaba al
colegio o a la iglesia. Cada día nos acecharían los
colmillos de la amenaza a unos pocos centímetros
desde que fuimos niños. Aprendimos a caminar ro
zando la irregularidad de la pared, con las cazadoras
y mochilas llenas de musgo y de barro.
V
Lloraste desconsolada cuando manchaste de barro
el nuevo vestido asustada por la reprimenda de tu
madre. Eras la primera para jugar a pelota o fútbol.
En correr pendiente arriba o saltar la alambrada. El
campo nos daba una libertad ilimitada. Redondeába
mos aquellas expresiones sonrosadas junto a los pro
fesores que iban cambiando cada año en la fotografía
que nos sacaban en junio en las escaleras de la iglesia.
Aún los recordamos. Sería bonita una fotografía con
junta de nuevo. ¿Dónde estarán ellos? ¿Seguirán ejer
ciendo como profesores rurales? ¿Qué recordarán de
aquellos años? ¿Y nosotros, cuando el tiempo nos ha
convertido en unos absolutos desconocidos? La in
fancia es esa patria del descubrimiento en la que
enarbolamos la bandera de la inocencia
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Hasier Larretxea (Arraioz, Navarra, 1982). Ha publicado los libros de poemas Ihes baten lausoa (Balea Zuria, 2021), Quién diría, qué… (Pre-Textos, 2019), Batzuen ametsak bertzeen zelai zulatuak dira (Pamiela, 2018), Meridianos de tierra (Harpo Libros, 2017), De un nuevo paisaje (Stendhal Books, 2016), Niebla fronteriza (El Gaviero, 2015; Harpo Libros, 2018), Atakak (Alberdania, 2011), su traducción al castellano Barreras (La Garúa, 2013) y Azken bala / La última bala (Point de Lunettes, 2008). El lenguaje de los bosques (Point de Lunettes, 2018 con ilustraciones de Zuri Negrín y fotografías de Paola Lozano). Larremotzetik (Erein, 2014). En 2020 el Ateneo de La Laguna incluyó su plaquette bilingüe Donde ni el viento se atreve dentro del libro-objeto «Lecturas silenciosas». Integra la antología de poetas jóvenes Bidea eta zauria, sei poeta (2000-2019), coordinada por Jon Kortazar y Paloma Rodríguez-Miñambres. Durante los últimos años viene realizando lecturas en diversos festivales de literatura en los que sus textos dialogan con los sonidos del deporte rural vasco (hacha, piedra, sierra), la vida rural (nueces, cencerro) y la electrónica simbolizando un reencuentro familiar junto a su padre Patxi (deportista rural de gran recorrido).
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Autor: Hasier Larretxea. Título: Otro cielo. Editorial: Espasa Poesía. Venta: Todostuslibros y Amazon
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No le conocía, pero parece todo un ‘bertsolari’ (poeta), con sus ‘zortzikos’ (del ocho).
En Euzkadi, al igual que ocurre/ía entre pueblos cercanos con diferentes dialectos o idiomas, es básico y fundamental el tono de voz para entenderse y casi tan primitivo como el amor; que no se pierda.