Hoy son ocho. Cinco a un lado de la pantalla, tres a su izquierda. Mañana, pasado quizá, la proporción entre novelas, memorias y ensayos cambiará. Se acumularán en mi mesa del periódico, leeré con cariño, curiosidad e ilusión las dedicatorias, luego respiraré hondo, lidiaré con mi toc particular, colocaré perfectamente alineadas cada una de ellas a los lados del ordenador con la esperanza de que al final del día alguna salga de la redacción, bien calentita en mi mochila, para descansar en el santuario de casa, cortesía de Ikea, Billy creo que se llama.
Pero esto de lo que va es de mi desasosiego, de que no encuentro tiempo, o no sé administrármelo, para esa paz que necesito para poder leer. Sé que otros saben hacerlo. Yo no, ni de coña. Leer no es un deber. Es un puto deseo. Volver a los quince, a los veinte, no sé, da igual, ese tempo nunca recobrado en el que podía amanecer enganchado a una novela. ¿Cuándo fue la última vez, joder? ¿El poder del perro, de Don Winslow? ¿La Biblia en España, de George Borow? Hace ya tanto que me cuesta recordar. No se imaginan la rabia, maridada con envidia, que siento hacia esos pendejos que cíclicamente me inquieren con una sonrisa que les hace mucho más insufribles, por doctos, afortunados, habilidosos, organizados, prusianos, qué se yo. Total, que me sueltan eso de “¿has leído el último de…?”. Me dan ganas de responder lo del chiste:
—Tú follas poco ¿no?
—Ojalá.
Pues eso, que aquello que te exigían de niño como obligación y se convirtió en íntima devoción es ahora el anhelo de un cincuentón que sabe, maldita sea, que aquellos eran sus tiempos felices, huérfanos de redes, libre de móviles, dueño del reloj para poder pararlo frente a las páginas que abrazan a quienes navegan por ellas como sirenas de tinta. Sí, quiero más tiempo para leer, que es una forma, puede que la mejor, de recuperar mi vida.
Ya me dirán cómo se hace, pero por favor, que sea cuanto antes, que uno ya se acerca a esa edad de la que hablaba Pío Baroja en la que gusta más releer que leer.
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Hélène Cixous, Premio Formentor de las Letras 2025
/marzo 31, 2025/Fotografía de portada: Francesca Montovani © Éditions Gallimard El jurado ha distinguido “la personalidad de su estilo y su intrépido sentido de la soberanía creativa, la amplitud de las disciplinas intelectuales” que ha abordado y “la composición de una obra literaria que ha expandido la más ilustre herencia de la cultura europea”, según indica el acta. Fundadora del Centre d’Études Féminines et d’Études de Genre, que ofreció el primer programa de doctorado en estudios femeninos de Europa, Cixous forma parte de la generación de intelectuales y escritores franceses que han renovado el pensamiento contemporáneo, con vínculos de amistad y complicidad…
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Doce libros de marzo
/marzo 31, 2025/Los libros del mes en Zenda A lo largo de los últimos 30 días, hemos recogido el diálogo entre libros de toda procedencia. Un mes más, en Zenda elegimos doce libros para resumir lo que ha pasado en las librerías a lo largo de las últimas semanas. ****** El turista sin equipaje, de Nicolás Melini Nada es lo que parece en El turista sin equipaje, novela de Nicolás Melini. En lo más alto de un pino muy alto, en un bosque de una pequeña isla atlántica, aparece colgado el cuerpo de un alemán. El comisario Nieves y un joven comisario, Sigui,…
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Cena con los suegros
/marzo 31, 2025/Cerré la puerta con vueltas, una, dos y tres, hasta el clec final. Me gusta cerrar con vueltas, ese clec me da confianza, como si fuera capaz de llenar mi ausencia y la de todos, porque no quedaba nadie. Nos hemos ido Fabia y yo… ¿Quién iba a cuidar de la casa, entonces? Bajamos por las escaleras, Fabia primero, aunque sin adelantarse. Si me hubiera parado en algún piso, seguro que ella también lo habría hecho, se habría dado la vuelta y me habría mirado ladeando la cabeza, como preguntándome qué observo. Fabia es muy preguntona. Viene hacia mí asomando…
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El pan y la palabra, de Sergio García Zamora
/marzo 31, 2025/*** Nada que declarar Soy pobre y emigrado. ¿Para qué darte más señales? Miro libros que no puedo comprar. Miro ropa que no puedo comprar. Miro muebles que jamás compraré. Alguna tarde de niebla voy con mi amor y entramos en la misma librería alucinada y hojeo ediciones preciosas y leo allí de pie y para ella los poemas terriblemente bellos de otro poeta pobre y emigrado. Alguna tarde invernal voy con mis hijas a la tienda de los maniquíes enfermos y me pruebo un abrigo estupendo que las hace sonreír y abrazarme. Alguna tarde sin trabajo y sin colegio…
Leer es una virtud y no un castigo. Y leer mucho es de virtuoso. Ande, sr, Pery, recupere usted su vida, y permítame decirle, perdóneme, que la que se ha montado usted para intentar convencernos de que fornica usted mucho. Evadirse del entorno es fácil… si uno de verdad quiere hacerlo.
Me identifico al 100% con lo que has escrito . Has plasmado mi sentimiemto tal cual . Ademas veo que los dos somos del 71 y anhelamos casi lo mismo. La riqueza de nuestra epoca no es el dinero sino el tiempo . Que risa meda cuando alguien dice que si no vaa trabajar o muchos dias de vacaciones se aburre . Me faltan vidas para poder leer , viajar ylo que que querria y en ambos casos no es un tema de dinero .Saludos y gracias por el articulo
Ayer escuché la novena de Beethoven. Quedé apabullado por la belleza, que me empapó como una lluvia de verano por todos los sentidos. Pero no me emocioné por eso, sino por el acto intelectual de pensar que, si la criatura es capaz de hacer belleza con sus manos, ¿cómo será la Belleza encarnada, los sentimientos de su Corazón, las palabrar que dirá a su Madre? Soy joven aún… Y no me conformo con los folletines de este mundo. Quiero ver más. Quiero saber de Amor.