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5 poemas de El aire dividido, de Antonio Díaz Mola

5 poemas de El aire dividido, de Antonio Díaz Mola

El poemario El aire dividido mereció un accésit del Premio Adonáis de Poesía por, según el jurado, constituir “un sorprendente cancionero amoroso de gran virtuosismo formal, que esconde una ironía contra el mundo, concentrándose en una amada que se convierte en eje de su universo”.

En Zenda publicamos cinco poemas de El aire dividido (Rialp), de Antonio Díaz Mola.

***

LLUVIA DESDE LA CASA

La lluvia es un ejemplo literario
que ayuda a confesar un crimen o un amor.

Mirando cómo nada permanece
ensayo la postura de vivir.
Perfecciono por dentro la paciencia.

Párpado tuyo aquí,
clausurado en la música del día,
temblor de cortinas y luz del aire.

No abro los ojos
salvo por ocasión de un roce leve
trayendo claridad sobre la cama.

Hay pájaros que duermen mientras vuelan.
Imagino la fuga de sus sueños.

Lo digo en la evidencia de saber
que estás cerca y dormida,
que no existe la culpa
en protegerte.

Te toco. Se confirma el argumento:
el mundo es tan real
como decirlo y ver que estás al lado.

***

ZODIACO

En un tarro de arena colocas el cangrejo,
y el cristal sigue amparando la luz
con la que el sabio a esto llamaría
decápodo, horóscopo, crustáceo,
razón de ser promesa
infundada, extraña, convincente,
severo material hecho promesa.
En trayecto de avance o de retorno,
este cangrejo en calma y leve orilla
es igual que un regalo favorable:
creer en el azar.
Atrapado en el bote
sería collar, carta, amuleto,
destino de este aire donde somos
paseantes de julio por la costa.

***

REGALO DE UN INSTANTE

ME prestas tu reloj
a cambio de palabras
para que algo ocurra
en la constelación de las esferas.

Con él en mi pulsera,
asumo la ley puntual
del acuerdo que a ambos nos incumbe:
ser parte de otras partes,
ocupar en la espera
una presencia.

Ahora, tú,
desprendida de él,
ausente de artefactos
vives la autonomía de la pausa.
Feliz, libre, total,
pasas tu tiempo al mío.

Yo acepto que se quede
conmigo y en mi pulso
lo mismo que el silencio
en las ventanas

***

SEXTINA

LA lámpara encendida en esta noche
de vino y de silencio y lentas horas
nos salva de la muerte. No hagas nada
salvo juntar tu sombra con mi cuerpo,
y que empiece una peli en las paredes
de rápido ajetreo sin distancia.
Para salvar mejor una distancia
hay que llegar puntuales a la noche.
Y que sean testigos las paredes
de cuánto amor circula por las horas
en el reloj latido de este cuerpo.
Creer, creo en nosotros, y en más nada.
Me gusta que sudemos sin que nada
pueda evitarlo. Nunca la distancia
pudo romper el pulso en ningún cuerpo
que vive en otro cuerpo por la noche
con la ilusión final de que las horas
proyecten el amor en las paredes.
Dos sombras fusionadas. Las paredes
–pantallas del ingenio– ofrecen nada
(o todo) según quieran estas horas
de luz y sexo y voces sin distancia.
Cambiamos de postura en tanta noche
que noto a más personas en mi cuerpo.
Parece casi magia: un solo cuerpo
ágil se multiplica en las paredes
en esta habitación donde la noche
se esfuerza en asombrarnos. Pero nada
sorprende más que el tiempo en la distancia
abolida, por fin, contra las horas.
En el cronometraje de las horas
que pasamos actuando en otro cuerpo
diría que no existe la distancia.
El arte de vanguardia en las paredes
se debe a lo invisible y a la nada
del vicio en holograma cada noche.
Cuando la noche late en tales horas,
la nada se hace sombra desde un cuerpo
que acorta su distancia en las paredes.

***

EL SITIO EXACTO

El avance científico no asegura
cuánta vida nos queda
para cantar la vida,
por eso tú confías en un baile
que abarque en su extensión
toda la luz.

El sol nos lo traemos
pegado hasta la piel
bajo una noche antigua como todas.
Y dormiremos juntos una luz
cuando apaguemos lámparas y grifos.
Abres la ducha y, lenta, te abandonas.

Un agua de abandono
que invade al movimiento en su descanso.
Te vas quitando el polvo
de este día que late por la noche.
Una cadencia en vilo, desbordante,
una bañera grande para dos.
Desnudos con la música
de Schubert.

Por debajo del agua te sostengo
un pulso compartido.
Por mediación del tacto
se ha presentido a ciegas
una felicidad del sitio exacto.
Aunque queden enigmas,
importa lo inmediato de tu piel
con una mancha azul de nacimiento.

Preciosa la belleza inexplicable.
Lavo esa mancha azul entre tus células.
Lavarla es un decir.
Sé que es eterna
y nadie va a borrarla.
La ducha en esta casa de esta noche
nos bautiza de nuevo.

Qué absoluto el milagro.
Volver a ser el mismo después de ser el mismo,
el baile circular
de la conversación y del amor.

—————————————

Autor: Antonio Díaz Mola. Título: El aire dividido. Editorial: Ediciones Rialp. Venta: Todostuslibros.

BIO

Antonio Díaz Mola (Málaga, 1994), es graduado en Filología Hispánica y Doble Máster en Profesorado y Gestión del Patrimonio Literario y Lingüístico Español. Actualmente es investigador y docente predoctoral FPU en el área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Málaga. Ha publicado hasta la fecha dos libros de poemas: Apostasía (Pre-Textos, 2020, XII Premio de Poesía Radio Nacional de España) y El aire dividido (Rialp, 2024, Accésit de la 77ª edición del Premio Adonáis). En 2024 ha sido Tutor de Poesía de la Escuela de Jóvenes Escritores que organiza la Junta de Andalucía. Ha participado en Festivales Nacionales e Internacionales de Literatura y, asimismo, poemas suyos han aparecido en diversas revistas de prestigio como Litoral, Estación o Anáfora.

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Jesus
Jesus
8 ddís hace

El poema me a encantado, menuda literatura mas buena

Mercedes Arribas
Mercedes Arribas
8 ddís hace

Son una maravilla

Teresa
8 ddís hace

Me encanta cómo escribes Antonio Díaz Mola

Álvaro
Álvaro
8 ddís hace

Bien. Zodiaco el más destacable.

Laurita
Laurita
7 ddís hace

Hay algo en él que me recuerda a Molière ! Queremos más

Laura
Laura
7 ddís hace

Como siempre, no me defraudas, me encanta!!

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