La novelista y periodista Karina Sainz Borgo recibió el IV Premio de Periodismo David Gistau por su columna «Aunque digáis lo contrario»
El columnismo es una mirada. La manera de enfocar el mundo desde los atrios de la propia personalidad. Karina Sainz Borgo viene tanteando desde hace tiempo este género breve de la Prensa, coto de los más grandes del periodismo, desde la simultaneidad de esa triple condición que arrastra consigo: la de su nacionalidad, la de su literatura y la de su forma de entender el periodismo, un oficio que ella ha ejercido, más que con los alambres de unos preámbulos asertivos, desde un permanente cuestionamiento del presente.
Es lo que asoma en las líneas de «Aunque digáis lo contrario», la columna, publicada en el diario ABC, que ha ganado la cuarta edición del Premio de Periodismo David Gistau, galardón que convocan Vocento y Unidad Editorial. «No creo en las tribus, no me gustan. No escribo porque sienta que debo explicarle al mundo que tengo útero, ni para desagraviar a Moctezuma, mucho menos para predicar o convertir a nadie al liberalismo, a la tauromaquia o a la ópera. Escribo porque la palabra es, junto con la firma, junto con el nombre, lo único que queda cuando todo se viene abajo». Con estas palabras, Karina Sainz Borgo asentaba las cláusulas de sus intenciones periodísticas, las que guían el gramaje de su articulaje.
Antonio García Ferrer, Bernabé Mohedano, Jesús García Calero, Julián Quirós, Joaquín Manso, Romina Caponnetto y Luis Enríquez, consejero delegado de Vocento.
Un discurso que principió minutos antes glosando la figura del desaparecido David Gistau, nombre que apadrina este reconocimiento, en presencia de su viuda, Romina Caponnetto, y de sus hijos. «A él le escuché decir que una novela no se echa adelante sólo con estilo, ni una columna con citas de Heródoto. Su fraseo era fresco y eléctrico. Le pertenecía sólo a él, a nadie más. Sin afectación ni impostaciones; sin manierismos, contorsiones ni estilismos de prosa ajena. Gistau era alguien que, de leerlo todo, acabó pareciéndose a sí mismo. A nadie más».
Reconoció las deudas contraídas en su trato con Gistau: «Me dedico a este oficio gracias a personas como David Gistau. Excepto a escribir de boxeo, de él aprendí lo importante. Leyéndolo, descubrí que tenía ganas de quedarme a vivir en un lugar más grande, más heterogéneo, inclasificable y único. Un lugar urgente como la prensa y duradero como la literatura. De Gistau aprendí que no basta moverse, que se puede ser ágil como un peso welter y al mismo tiempo contundente como un peso completo». Y admitió, con el orgullo que solo se encuentra en los pupilos bien avenidos con los maestros, que por él llegó a «Camba, ¡cómo olvidar su primera columna en ABC!, y a Chaves Nogales, y al siglo XX y XIX del columnismo español. Pero él no se agotaba en esa tradición. Gistau conocía a Talese, a Fontanarrosa, a Faulkner. Se había topado en un ascensor con Quino, había leído a Camus, a Voltaire, Cèline, la Biblia, La Odisea y se sabía al dedillo la filmografía de John Ford. David Gistau era y es cosmopolita, como la España a la que llegué hace casi veinte años». Ese país al que ella dedicó una columna que, con el correr de los días, ha sido reconocida por su punto de vista y su irreductible, e inusual, optimismo. «Sois una sociedad moderna, plural, rica, porosa, capilar y peleona. También apasionada en los desencuentros y soberbia en vuestras grandezas, aunque tendáis a olvidarlas o menospreciarlas».
Acompañada por el cineasta José Luis Garci, el novelista Arturo Pérez-Reverte, el escritor Lorenzo Silva, el ex fiscal Eduardo Torres-Dulce y una amplia representación de periodistas, como Juan Fernández-Miranda, Ignacio Camacho, Isabel San Sebastián, Alfonso J. Ussía, entre otros, la novelista y periodista, sin permitir que los nervios afloraran en la voz y conteniendo desmesuras impropias, hizo una defensa del periodismo delante de los invitados y, también, de en qué consiste la práctica de este empeño: «En sus columnas, Gistau hacía compatibles el combate y la ironía, el periodismo y la literatura. Mientras todos busquemos en nuestra escritura lo que Gistau buscaba en la suya, no habrá nada que temer. Mientras no baste el ejercicio de estilo, mientras haya nervio, lecturas, independencia y criterio como los suyos, estaremos salvados. Habrá periodismo».
-
Arte y ciencia de la guerra
/abril 19, 2025/No era solo una cuestión de fracaso patriótico (hiriente aunque asumible, al fin y al cabo, en un tiempo de constante efervescencia combativa), sino de las características intrínsecas del mismo: el noble ejército prusiano, orgullo de una aristocracia que veía en la guerra la más alta de las misiones humanas, se veía derrotado por un ejército, como el de Napoleón, compuesto de revolucionarios y gente del pueblo, ¡casi unos desarrapados, como quien dice! Ahora bien, desde un punto de vista más global, lo más adecuado es situar a Clausewitz no tanto en relación con una batalla concreta sino en el…
-
La locura de Robert Juan-Cantavella
/abril 19, 2025/Foto: Isidre Estévez. De alguna manera, Juan-Cantavella convierte esta novela epistolar en una larga reflexión sobre la tradición literaria y sobre el modo en que los escritores se roban los “trucos”, dando a veces la sensación de que se están copiando unos a otros, cuando en verdad están haciendo que la literatura evolucione. Robert Juan-Cantavella mantuvo una conversación con Anna Maria Iglesia en el marco de los “Diálogos online” que la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña / Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya) realiza con el apoyo de CEDRO.
-
Los 7 mejores melodramas para ver en Filmin
/abril 19, 2025/1. Imitación a la vida (Imitation of Life, Douglas Sirk, 1959) 2. Madame de… (Max Ophüls, 1953) 3. Ondina. Un amor para siempre (Undine, Christian Petzold, 2020) 4. Carol (Todd Haynes, 2015) 5. Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, Clint Eastwood, 1995) 6. Two Lovers (James Gray, 2008) 7. Jennie (Portrait of Jennie, William Dieterle, 1948)
-
4 poemas de Sofía Gómez Pisa
/abril 19, 2025/Foto: Julieta Bugacoff. *** 1. en el futuro los drones lo habrán copado todo fácil para ellos pues siguieron desde hace años todos nuestros movimientos inclusive los bancarios drones y repartidores de pedidos ya llenan ahora las calles de luces y velocidad los humanos refugiados en sus casas miran al sol solo al atardecer momento en que la ardentía del clima que cubre la tierra, baja y entonces salen de sus oficinas con delicados movimientos de yoga *** 2. la proximidad al objetivo estaba dada cualquier civil podía ser el próximo los humanos parecían desde acá meras piezas de un…
Las tribus. No cree en ellas la sra. Sainz. Yo tampoco. Ni nadie con dos dedos de frente. Pero hay pocos, poca gente con frente amplia. Precisamente estamos en una época trival. Todo son tribus. Futbolísticas, políticas, sociales, raciales, linguísticas, económicas…
Se pertenece a una tribu o a varias, a pesar de las incongruencias. Con sus totems y sus tabús, sus ritos y sus sacrificios, sus exclusiones, sus guerras, su infelicidad, su infierno. La tribu llevada a su máximo epìtome. La tribu lo llena todo, sobre todo en política. Y su máximo exponente, los nacionalismos. Y todos los “ismos”. La tribu como degradación de todo lo humano.
Pocos somos los que no pertenecemos a ninguna tribu. Pocos somos los libres y limpios de corazón.
Enhorabuena a la sra. Sainz. Enhorabuena a una Ilustrada, de los últimos que quedan…